Reporte de Lectura
La auto-relevación
Estoy convencida que existen ciertos comportamientos de los cuales estamos conscientes sin embargo pocas veces nos esforzamos para reflexionar sobre estos. Personalmente así me ha sucedido cuando me enfrente al tema de la comunicación humana. Me pareció un tanto irónico y he de reconocer que también embarazoso, no haber reflexionado antes sobre mi manera de presentar ciertos comportamientos cuando me enfrento a l reto de establecer relaciones interpersonales. ¿Cómo nunca antes había reflexionado sobre un proceso que yo intento controlar para lograr mas cercanía o más lejanía hacia alguien a través de la comunicación?
Pensemos en lo cientos de encuentros que hemos presentado con individuos diferentes a nosotros a lo largo de nuestra vida. ¿Cómo nos relacionamos? Al principio nos vemos influenciado por un contexto en el cual estamos sumergidos y del cual no nos podemos desprender, es este mismo contexto social o cultural o educacional el que nos lleva a realizar un prejuicio. Supongamos que este nuevo individuo según nuestro prejuicio es una persona agradable, entonces decidimos relajarnos y comenzar a comunicarnos. ¿Qué tanto mostraremos de nosotros? ¿Hasta que punto mostraremos quienes somos? Y finalmente ¿Qué parte de nosotros queremos que vean?
¿Interesante no? Es un hecho que no nos desenvolvemos de la misma manera en una conversación para una entrevista de trabajo, que en una conversación con los amigos o familia.
Pues entonces hablando sobre el tema de la comunicación humana, primero quiero afirmar que es el ser humano quién decide que tipo de relación quiere o desea establecer con las personas que le rodean, a partir de ¿qué tantas? revelaciones realiza acerca de su persona con los demás. Pues se convierte en un ejercicio de auto- revelación, que en ocasiones se puede llegar a convertir en un ejercicio recíproco. Entre mas información comparta con cierta persona más cercana me sentiré a ella y viceversa; entre más información sepa de esa persona, ella se sentirá mas cercana a mi y yo me sentiré privilegiada de saber información que nadie más posee acerca de ella. Este ejercicio de intercambio de información nunca acabará. Sin embargo el simple hecho de compartir información no siempre representa que logremos establecer una íntima relación. Lo que en realidad determina que tan cercanos e íntimos nos volvemos con alguien, es por denominarlo así la calidad de la información que compartimos. Podemos compartir un sin de información realmente irrelevante acerca de nuestra persona o por el contrario podemos compartir poca información de verdadera relevancia para compartir y mostrar nuestra persona.
¿Y qué sucede una vez que compartimos información? ¿Obtuvimos la reacción o efecto deseado ante nuestra revelación con la otra persona? Como lo mencionaba anteriormente no podemos mostrarnos indiferentes al contexto en el que desenvolvemos este proceso comunicativo. Quizá mi revelación ante mi perspectiva hará que las personas me perciban de cierta manera y podemos llegar a ocasionar una percepción completamente diferente. Ya que estamos expuestos al juicio de cada persona sumergido quizá un contexto diferente al mío, influenciado por su educación, familia, experiencia, etc. Entonces lo que hacemos es clasificar o etiquetar el tipo de información que compartimos con los demás. Si quiero mostrar que soy una persona de responsable durante una entrevista de trabajo, no hablaré sobre las fiestas a las que suelo acudir con mis amigos entre semana y por el contrario seleccionaré otro tipo de información para compartir.
Identidad Simbólica
No he conocido ninguna persona que se comporte siempre de la misma manera, con sus amigos, familia o colegas del trabajo. Es prácticamente imposible. Todos nos comportamos según el momento. ¿Pero entonces cómo nos pueden identificar? ¿Cómo la persona sería y aburrida del trabajo? O ¿cómo el alma de la fiesta del grupo de amigos? Definitivamente tenemos un rango o numero de identidades que utilizamos dependiendo de la situación y de las personas que nos rodeamos en determinado momento. Entonces ¿Quiénes somos en realidad? Si constantemente nuestro comportamiento esta sometido a la presencia de otras personas. En este caso nuestra identidad la utilizamos para comunicarnos con otras personas e identificarnos. Nuestra identidad esta influenciada por las personas con las que interactuamos ya que podemos reflejar nuestro “yo” sin embargo este “yo” está expuesto a la percepción de otras personas. Exposición de la cual estamos conscientes y en ocasiones podemos limitarnos o no a tener ciertos comportamientos, George Herbert Mead (1934)1 llamó esta habilidad de adoptar una actitud reflexiva, un fenómeno en el que el humano tiene la capacidad de pensar de que manera se ve el mismo desde los ojos de los demás (¿Cómo me verán o perciben lo demás?). Y es posible que la manera en la que nos vemos de nosotros mismos esté influenciada por la percepción que tienen los demás acerca de nosotros. Si eres una persona inteligente y personas con las que te rodeas te tratan como un tipo inteligente, probablemente te verás a ti mismo como alguien interesante.
Nuestra identidad es el resultado de nuestro pensamiento, historia, experiencia a la interacción con otras personas que nos han influenciado. Entonces en realidad no contamos con una identidad desde que comenzamos a establecer relaciones con los demás, nosotros construimos nuestra identidad a partir de que comenzamos a establecer relaciones con los demás. Es un acto de construir nuestra identidad para la audiencia, es un intento de hacernos ver bien ante nuestros ojos y el de los demás.
Después de haber leído y reflexionado sobre el tema comprendí como comenzamos a establecer relaciones interpersonales desde la infancia, como cuando comenzamos relacionarnos con nuestros compañeros del colegio. Más tarde en la adolescencia entre más sabes de “Fulanito” además de sentirte más cercano y privilegiado que el resto, genera en nosotros una sensación de cumplido de esa persona hacia nosotros.